Buceo con mi papá … y Diego

Soy un fácil. Cuando salió lo del curso de buceo de mi papá, mi hermano estaba todo contento, me imagino que le gustaría aprender a bucear, pero principalmente le gustaría aprender a hacer algo que a mi me gusta hacer, ya sea para demostrarme que el también puede hacerlo, o para hacerlo conmigo.

Le propuse un trato a mi hermano, si lograba que mi mamá le pagara la mitad de la certificación de buceo, yo pagaba la otra mitad. Ya era mucha plata la que estaba gastando al pagarle la certificación a mi papá, era solo justo que mi mamá, que tiene una situación económica un poco mejor que la de mi papá, contribuyera con la certificación de Diego. Sí, lo admito, se me salió lo codo y agarrado. Mi mamá no aceptó la idea, porque ella ya está pagando por el viaje que mi hermano va a hacer a Boston a final de año.

Al final de cuentas, hablando sobre el curso de buceo en una cena que hicimos en la casa de mi tío, no me pude contener y le dije a mi hermano que le paga el curso de buceo a cambio de no tener que darle regalos por un año. Una de las cosas que me llevó a tomar esa decisión es ver como mi hermano hablaba sobre el curso de buceo, sobre lo emocionante que debía ser, y lo hacía sin envidia, de verdad se sentía que mi hermano estaba contento porque mi papá pudiera llevar un curso de buceo aunque él no; esto en un joven de 13 años, es algo difícil de ver. Otra razón, es que si no se lo pago yo, nadie se lo va a pagar, y me gustaría que mi hermano pueda tener todo por lo que yo me he matado trabajando, y no se si se lo voy a poder pagar en un futuro. Y por último, tengo que confesar el hecho de que a mi hermano le guste tanto andar conmigo, de verdad que amo al condenado carajillo ese.

Ahora lo que tengo que hacer, es darle una clase intensiva a mi hermano sobre la teoría de buceo, para que alcanze a los que tomaron las clases desde el principio y pueda empezar con todos las clases de piscina este viernes que viene.

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