Los Soto a más de 40 pies

Primero que nada, tengo que aclarar que en el título faltó mi hermana, pero me pareció muy largo poner “Los Soto, menos mi hermana, a más de 40 pies”.

Este fin de semana acompañé a mi papá y a mi hermano en sus primeros buceos en aguas abiertas. Se les llama aguas abiertas, porque los anteriores habían sido en piscina como práctica.

El viaje empezó con una chicha, ya que el viernes tenía que averiguar si me iba en bus para poder regresar en el carro de mi papá, o si me iba por mi cuenta, ya fuera en moto o en carro. Resulta que no podía irme en bus porque el último salía a las 4 de la tarde, y yo salía de trabajar a las 5:30, así que decidí irme en moto. Intenté llamar a mi papá para decirle que no me iba en bus, que me iba en moto, y para que me dijera el nombre y la dirección del hotel al que tenía que llegar, y como es de costumbre, el teléfono de mi papá estaba apagado. Se dignaron a llamarme hasta las 11pm, cuando yo estaba en mi casa preocupadísimo porque les hubiera pasado algo, ya que no pensé que fueran tan irresponsables de dejarme abandonado hasta esa hora, y la única razón por la que llamaron es porque llamando a la novia de mi papá averiguamos que sí habían llegado bien hasta el hotel y pude dejarles un recado urgente de que me llamaran.

Después de una buena regañada para mi papá, y sus respectivas disculpas, decidí si ir después de todo, ya que yo dentro de mis chichas ya hasta había cancelado el viaje. Terminé saliendo de mi casa a las 00:00 horas del sábado, y llegando a Playas del Coco a las 2:30 (sí, ya sé, soy un loco, me voy a matar, tengo que manejar con cuidado, especialmente en moto, etc., etc.).

El primer día de buceo no fue nada fuera de lo común, especialmente porque tuve que andar cuidando a mi pareja de buceo durante las dos inmersiones ya que ella no podía controlar la flotación dentro del agua y andaba rebotando por todo el fondo marino. Por andar en esas, Yamieth hasta toreo a una morena que casi la muerde sin que ella se diera cuenta, y cuando yo la tuve que jalar del tanque de aire para quitarla, ella creyó que yo le estaba acomodando el equipo. Además de esto, solo vimos una mantaraya y unas escuelas de peces. Lo mejor de este día fue que mi papá y mi hermano pudieron poner en práctica lo que aprendieron durante el entrenamiento en piscina, ya que a mi papá se le acabó el aire cuando estabamos como a 40 pies de profundidad, pero por dicha, tanto el como mi hermano, hicieron lo correcto, mi papá le hizo la seña a mi hermano de que se le acabó el aire, y este agarró a mi papá, le dió su respirador, agarró el auxiliar, y subieron juntos hasta la superficie; solo este pequeño incidente valió el haber pagado la licencia de buceo.

El segundo día de buceo fué el que estuvo genial, no solo porque Yamileth por fin aprendió a controlar la flotabilidad dentro del agua, sino también porque logramos ver varias mantarayas, 5 tiburones “white teeth”, varias morenas, montones de peces, y hasta un bote un hundido repleto de peces en el interior, aunque no tan grande como el Titanic, como Yamileth esperaba. Logré tomar algunas fotos con una camara sumergible que compré, pero lamentablemente la cámara soporta solo 10 pies de profundidad, así que casi todas con en la superficie, o cuando apenas estaban empezando la inmersión; definitivamente tengo que comprar un estuche sumergible para mi cámara de alguna manera.

El paseo en moto estuvo genial, y la moto fue todo un pegue en Liberia, que estaban con Expo Liberia, y ya que el Coco esta cerca, me fuí a dar una vueltita. Increiblemente, ya que estamos en invierno, no me llovió ni a la ida ni a la venida. El viaje de regreso lo hicimos por el Puente de la Amistad, ya que mi papá no lo conocía, y de paso nos tomamos un cafecito para continuar el viaje con energía.

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